10 abr 2012 - 09:23 PM
¿Queréis saber algo de mí? ¿De veras? Vale. No tengo ninguna vergüenza de deciros que a mí, no me interesa leer lo que vosotros llamáis literatura. Sí, de vez en cuando, leo algunas novelas, pero no son del tipo bestseller ni de autores súper, mega conocidos, pero, a la vez, tienen sus seguidores como si fueran los líderes del culto más pequeño. ¡No! ¡He dicho que no! ¡No me pidáis que los nombre yo! Tampoco he leído la mayoría de lo que llamáis literatura anglosajona. Y creo que no la voy a leer. ¿Por qué? Porque no estoy para las masas en todos los sentidos de la frase aunque, como Telepizza nos dice, el secreto está allí, en la masa, pero estoy seguro que no sabíais que esta masa, inclusive la de Telepizza, está congelada, congelada en aquellos tiempos que no me corresponden a mí. Por esta única razón, no leo lo que leéis (en mi tiempo libre) porque no es de la actualidad. Así que me sirve muy bien leer una serie de periódicos, bitácoras y revistas, que tampoco voy a nombrar, desde mi portátil o móvil, claro, que aumentan el conocimiento mío clic tras clic en vez de página tras página. Se acabó la historia.
22 mar 2012 - 06:37 PM
Todo nos parece igual con algunas reformaciones, claro. Hay una sola, ancha nave, que actúa como la Gran Vía de nuestra iglesia, y algunas filas que van perpendiculares a ella, como si fueran costillas que atraviesan una columna vertebral haciendo una serie de cruces que siempre nos causan caos en la hora punta porque no existen ni semáforos ni pasos de peatones, sino toques solemnes de una campana que nos caen en cascadas, como si fueran copos de nieve, desde el arco de la gran bóveda, o sea, desde el cielo. Y esas filas de que hablábamos están rodeadas de bancos donde nos sentamos, los feligreses, escuchando y desglosando la palabra que nos inculca el padre o, en nuestro caso, la madre, mientras el Todopoderoso sigue leyéndonos, a través de la voz de ella, el sermón del día desde la Biblia. Esos mensajes en que confiamos mucho, sólo son amalgamaciones de relatos y proverbios sacados, desde luego, de varios libros que ella ha pensado que nos pueden ser útiles en nuestras vidas de autoridad. Detrás de Nuestra Merced, quien nos mira, desde el altar, con ojos llenos de fe, vemos un retablo gótico que no sólo nos refleja el patrón que vemos en el plano de planta, es decir, las varias calles antedichas que dan a la Gran Vía, sino también la historia de la creación de la palabra. A diferencia de otras parroquias, sólo llevamos a cabo las misas dos días a la semana, los martes y los jueves entre mediodía y las dos. Así sería nuestra clase si acaeciera en una catedral.
15 mar 2012 - 05:56 AM
¿Os habéis dado cuenta de que ayer había una invasión en Madrid? Yo, sí, porque siempre estoy consciente de actos de guerra y tal. De hecho, estaba en mi propia guerra de "no sé si me sobra bastante tiempo para hacer esto, pero lo voy a intentar" cuando las vi, esas camisetas a rayas de libertad, es decir, de rojo, azul y blanco, con letras impresas por la espalda como si fueran tatuajes del tipo proverbio asiático que no podía descifrar, sabía de donde procedían, la Rusia. Como tenía prisa para llegar a la biblioteca Iván Vargas para recoger un DVD para mi clase de humor y degradación antes de que ésa empezara a las 16:40, no me paré en la nueva estación de metro Sol Galaxy Note, que, por cierto, sería otro tema para otra entrada, para comprender qué hacían, sino ataba cabos mientras caminaba y decidí que la única razón por la cual estaban aquí, en Madrid, tan lejos de Moscú, era que había un partido de fútbol entre ellas, las camisetas de rayas, y los blancos. Después de mi última clase, que terminó un poco antes de las 19:00, tuve que andar a Gran Vía para coger la uno y las vi de nuevo, esta vez, dentro del vagón. Ellas bajaron en Tribunal (¿por qué? ni flores) y yo en Iglesias. Y el resultado de tal partido, ya sabéis vosotros quien conquistó quien. ¡Hala!
6 mar 2012 - 05:36 PM
Si estuviéramos dans une vraiment boulangerie, lo que me pasó nunca me habría pasado. ¿Sabéis por qué? Porque los franceses, gracias à l'Académie française y sus reglamentos contra la utilización de palabras ajenas, sobre todo las inglesas, están castigados (más o menos) por no ser fieles a su lengua nacional. Como les québécois, ellos siempre van a se souvenir de la palabra francesa más adecuada. Esa academia francesa nunca nos dejara sustituir la palabra cookie por la francesa biscuit, entre otras que se puede usar, creo yo, pero aquí en España, especialmente en Madrid, veo que todo está al contrario; es muy permisible emplear el uso de cookie cuando se refiere a lo que antes habían llamado galleta. No es mentira, sino la verdad; lo tengo dicho, varias veces. Por ejemplo, fui ayer a la pastelería Lyon (qué casualidad, ¿no?) como siempre para comprarme una barra de pan y vi a esas galletas que siempre tenían en exhibición, como si fueran nomás obras de Monet, con miles de esas chispas de chocolate bien mezcladas entre la masa que no se podía nadie identificar de lejos, sino sólo de cerca. Como eran muy impresionistas, decidí comprarme dos, pero tan pronto como le pronunciara a la dependiente la palabra galleta, me corrigió reformulando su respuesta: -dos cookies, ¿no? Y, pues, claro, me flipé proclomando: -aquí, no hay quien que hable español... No me dejéis quejarme del uso de la palabra americana para referirse a esas chaquetas de tipo blazer. Horrorosa por muy española que sea. Es que no lo entiendo, el desarrollo de favorecer tal palabra sobre otra que puede ser tan ajena. No es que hablemos del inglés cuya historia está llena de importaciones de palabras y frases de otras lenguas. ¡Vamos!
28 feb 2012 - 12:27 AM
Querida Iberia:
Después de haber volado contigo por primera vez durante esa temporada llena de caos, mejor conocida como las Navidades, quería darte algunos consejos desde el punto de vista del pasajero, tu amigo. ¿Has oído alguna vez el refrán «una imagen vale más que mil palabras»? Seguro que sí, así que por qué no pones al día tus colores distintivos porque los que ya tienes son tan acrónicos que me hacen pensar francamente en la España negra. Dado que has recobrado tu realeza por la muerte de ése y por haberte casado con otra familia real, British Airways, debes comportarte como tal, con elegancia. Pues, ¿no te ha ocurrido nunca poner la bandera española en la cola de todos tus aviones para no sólo mostrar esa solidaridad (porque es lo que hace BA con su bandera Union Jack), sino también para parecer ser del siglo XXI? ¿No sabías que está de moda hacer eso? Es lo que me dijo Anna Wintour en Vogue, que el nacionalismo es una de las últimas tendencias. Siento decírtelo, pero ella y yo odiamos las rayas, especialmente ésas rojas y amarillas que recorren las barrigas de tu equipo. Recuérdate que tu apellido no es Missoni. Y dentro de tus aviones, te tocan algunas remodelaciones en cuanto a lo que llama la industria in-flight entertainment (IFE) porque no aparecen esas pantallas que en general se ven instaladas en la parte superior detrás de cada asiento. Ni que fueras una aerolínea de bajo coste. ¡Anímate, hija! ¿O es que querías arruinarte como si fueras Spanair? Si no actúas con rapidez, tu pareja te va a dejar como el príncipe Carlos había dejado a Diana resultando en la caída de tu imperio real o, aún peor, tu fallecimiento. No quieres que TAP sea la Camilla Parker Bowles de tu vida. Por tanto hazme el favor de hacerme caso porque no te vas a arrepentir, te lo juro. ¿Y esas huelgas? Ni hablar. Si la gente no quiere trabajar, déjala hacer lo que quiera porque siempre puedes reemplazar tu plantilla con quien que tenga ganas. ¿No has notado el paro que existe? Pues, nada, sólo quería aconsejarte. Piénsatelo. Hasta pronto.
Un besito,
Tu nuevo mejor amigo
22 feb 2012 - 08:21 PM
—No había nadie que supiera mi secreto. Yo quería guardarlo así, sin dudas, sin murmullos de qué podría ser. Puedo acordarme del día en que mi existencia se convirtió en una cifra tan pronto como el médico me dijera que sí, era, y todavía soy, por el momento, víctima de VIH-sida. Con ganas de llorar el lago más profundo del mundo, decidí, así de pronto, construir un pantano hermético alrededor de mi persona en la forma de una nueva piel (pensad, por favor, en Almodóvar) que detendría no sólo mis lágrimas, sino también las vuestras hasta el día más lluvioso de mi vida. Desde entonces he llevado una vida sanísima, a lo largo de los últimos quince años, según me habían recomendado distintos médicos sin deciros ni mu. Cuando estaba resfriado, os dije que estaba resfriado. Cuando padecía de la gripe, os mentí diciendo que era el efecto de no haber tomado la vacuna contra la influenza más que deciros que era a causa de mi afección. El mes pasado, los médicos me dijeron que el VIH-sida que tenía ya había pasado a ser el verdadero SIDA y que no cabía la menor duda que mi condición iría empeorando día tras día, noche tras noche hasta hoy, el 22 de enero de 2012, el día que he cumplido treinta años, cuando he tomado la decisión de no sufrir tanto y buscar una sola receta para acabar con mi vida. Pido disculpas a quien que me encuentre tumbado en la cama, pero es que no podía más con esa vida mentirosa que he llevado... —dijo la voz, que salía de la televisión, de la madre mientras intentaba construir, de repente, como su hijo muerto, su propio pantano para contener sus lágrimas y continuar con la carta que su hijo quería que leyera ante el público de su funeral.
21 feb 2012 - 05:36 PM
He estado obsesionado con el caso de Iñaki Urdangarin hace mucho tiempo. De hecho, me acuerdo de su nombre, que a mí, me suena raro aunque sea un nombre español, cuando daba clases y les enseñaba el árbol genealógico de la familia real española a mis estudiantes. Pues, eso. No sé si os habéis dado cuenta de que él está imputado por haber montado una estafa a través del instituto Nóos y que anoche la tres nos había presentado un programa especial de equipo de investigación dedicado a él. Eran fenomenales todos los detalles de su vida real y normal. Me encantó la manera en que los periodistas les entrevistaron a todos los involucrados mientras estaban en sus coches o mientras salían de sus casas. Eran casi como al estilo guerrillero a pesar de que todo estaba muy bien organizado. Además el programa me dio la sensación de que no existía ningún remedio que pudiera utilizar Urdangarin para salir sin que le declararan culpable, pero puedo imaginar cómo intentaría explicar que no había sido él, sino la culpa de su compañía. Diría algo así, muy sencillo, pero chistoso a la vez: -lo siento, pero la verdad es que no os he engañado, sino Nóos ha engañado. Por tanto no era mi persona, sino la empresa para quien trabajé -aunque era el dueño de tal empresa- que había cometido todos los errores -como si existiera de verdad la personificación en la vida actual-. Ja. A la guillotina, ¡ya!
15 feb 2012 - 08:38 PM
Desde el primer día en el curso, el alumno ha tenido la sensación de que el profesor lo ha distinguido de los otros, que lo ha puesto en otra clase, preferente, pero todavía no sabe por qué. Para él, es bastante desconcertante. Con frecuencia, se siente como si fuera la gran isla de un archipiélago que consta de no sólo su propia isla sino también otras ubicadas de cualquier modo alrededor de la suya que pertenecen a los otros estudiantes en el curso. Imagínense que el alumno representa la isla de Tenerife, los demás, las otras islas canarias y el profesor, la aerolínea que vuela entre todas. Al entender bien esta comparación, se nota que la mayoría de los aterrizajes y los despegues de la inquisición del profesor ocurren en la pista, o mejor dicho, en la bandeja del pupitre que se ve delante de este alumno. Por cierto, el estudiante no cree que sea el controlador de tráfico aéreo, sino que sólo es una escala en el discurso del profesor que, por fin, llegará a su destino final, el propósito literario de cada obra discutida en el aula.
Pasa un par de semanas más en la clase y todavía no entiende la razón por la cual la aerolínea sigue utilizándolo como su «cubo-rayo», o sea, su centro de conexión (pivot). Puede ser que les ofrezca a los pasajeros las rutas más económicas y eficaces, pero por otro lado, puede tener más demoras porque el tiempo en Tenerife es poco previsible; es una característica de esta isla montañosa, que un día claro puede convertirse en un día lleno de densa niebla que impide todo. Total que puede ser un fracaso; no es fiable. Además, el obrero tinerfeño suele hacer huelgas en las cuales no se mueve nada, ni siquiera una sinapsis. Así que cree que es mejor que les ofrezca a los pasajeros los vuelos directos a las otras islas donde el tiempo no permite tantas interrupciones de servicio a fin de que puedan llegar a sus casas razonables sin retraso, sin circunlocución.